Entorno

Entre la Plana de Vic y las puertas de las Guilleries
Sant Julià de Vilatorta es un pueblo acogedor que invita a sus visitantes a pasear tranquilamente por la quietud del núcleo histórico, de calles estrechas con casas bellamente restauradas , donde las inscripciones en los dinteles de los portales recuerdan el origen y el oficio de los primeros habitantes de la sagrera.

Caminando bajo la sombra de plátanos, tilos y moreras descubrirá el pasado más señorial de Vilatorta, relleno de edificios y chalets de bella factura modernista y noucentista, donde delicadas florituras y pinturas esgrafiadas visten y adornan sus nobles fachadas. Destacan las obras del maestro de obras Miquel Pallàs que dejó una huella muy singular con edificios como el Casal Nuria, es la viuda o ca Anglada, entre otros. Enric Sagnier -Villa Mercedes-, Manuel Vega March -Colegio de huérfanos- y Riera Clariana -Torre Martí- fueron otros arquitectos de renombre que contribuyeron a enriquecer nuestro patrimonio arquitectónico que podrá conocer con detalle mediante las visitas guiadas que se programan.

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La naturaleza está próxima y podrá disfrutar de largas caminatas o pequeños paseos por los caminos y senderos de los bosques de los alrededores. El medio físico y el paisaje vienen marcados por ser zona de transición entre el típico paisaje de la Plana de Vic , dominada por un paisaje agrícola rodeado de pequeños cerros emboscados de pequeñas robledales, típicas del clima de inversión térmica de la llanura, y de relieves testigo frutos de la erosión de las margas, y las primeras crestas emboscadas que empiezan a formar el estrujado relevo de las Guilleries, donde aparece ya el dominio del encinar y los pinares.

Cuando llegueis cansados podreis descansar y beber plácidamente en el parque de las Siete Fuentes, donde sus inyectores os darán generosos sus aguas. Hay otro recorrido señalizado que os llevará por el antiguo campo de la aviación republicana de la Guerra Civil con sus refugios antiaéreos. No muy lejos, la iglesia de Vilalleons, Puig-aguja, el castillo de Bellpuig y el castillo-monasterio de San Lorenzo son de visita obligada.

Del pasado ha quedado una tradición alfarera , desaparecida hace pocos años, y las Caramelles del Rosario aún vivas. Si te gusta la cerámica y la alfarería , la Feria del Tupí se ha convertido en pocos años en una de las más reputadas del sector, una actividad que parece que, poco a poco, se reinventa.

Capilla de San Roque

La capilla de la promesa
Al lado del hotel y restaurante Mas Albereda se puede ver sobre un pequeño promontorio esta pequeña ermita construida entre los siglos XVIII y XIX con motivo de una promesa hecha por invocar San Roque contra una epidemia de peste que ocasionó grandes estragos en el pueblo.

Años más tarde la capilla fue utilizada como refugio y cada año el 16 de agosto se celebra la Romería de San Roque.

Capilla y colegio· El Roser

El colegio El Roser es una de las bellezas modernistas de Sant Julià. Fue construido en 1897 como colegio de huérfanos gracias a la obra benéfica de Josep Puig y Cunyer. A nivel arquitectónico destaca la sobriedad del conjunto y la utilización de múltiples materiales para la construcción de la fachada.

En esta institución destacó el padre Manuel Cazador y López (Torrent de Cinca 1874 – Sant Julià de Vilatorta, 1956) por su obra de investigación en los campos de la agronomía, de la física y, sobre todo, de la meteorología. Desde los inicios del colegio, puso en marcha el observatorio meteorológico que dirigió personalmente hasta su muerte, registrando datos diariamente durante sesenta años.

En cuanto a la Capilla del Roser, se construyó con posterioridad a la escuela y se inauguró en 1904. Sigue las líneas del estilo neogótico, aunque enlaza perfectamente con el conjunto de estilo modernista de la escuela.

El monasterio o castillo de Sant Llorenç del Munt

El castillo de Sant Llorenç del Munt, que se alza imponente sobre un risco en el punto de mayor altitud del término municipal, en el siglo X tuvo la jurisdicción de todo el antiguo término de Vilatorta. A mediados del siglo XII, después de perder la condición de castillo se fundó un monasterio agustiniano. De este siglo data la iglesia románica, que aún conserva el ábside central y las dos absidiolos laterales. El siglo XIII fue el periodo de máximo esplendor de la canónica agustiniana. Actualmente es de propiedad particular y se han hecho importantes obras de restauración.

El Casal de Bellpuig

Restos del casa fortificada románico fechado en el siglo XII. Situado sobre la cresta, ofrece una magnífica vista del pueblo

En el siglo XII el pueblo de San Julián pasó a dominio de los señores de Bellpuig, lo que provocó que durante los siglos XIV y XV se llamara también San Julián de Bellpuig. Son un buen testimonio las dos bellas paredes que aún quedan del casal fortificado. Se encuentra situado sobre la cresta, cerca del parque de las Siete Fuentes, entre la Riera de San Julián y la carretera de Vilalleons. Este lugar, desde el que se obtiene una magnífica vista del pueblo y sus pagos, constituye un lugar emblemático de la población. Los vilatortins la llamamos «el Castillo».